“Familia Amoris Laetitia” "Camino hacia el Sínodo".


Domingo I de Adviento 


INFORMACIÓN PARROQUIAL

El tiempo de adviento que nos toca de vivir este año, lo viviremos confinado pero confiados.




El lema de este año es:

 

"Busca la estrella que oriente tu vida"


Cada sábado de Adviento, junto con los mas jóvenes pertenecientes a los distintos grupos de catequesis de nuestra parroquia escucharemos la Palabra de Dios y esta será nuestra auténtica guía. Desenrrollaremos el buen rollo de Jesús, descubriremos su Palabra y con ella, la estela que debemos seguir.







Liturgia de la palabra


Si no vas a Misa estas Lecturas te acercaran a una sintonía más clarificadora,
solidaria y hermosa. Si vas, te servirán de recuerdo y preparación.
Y si no vas, pero quieres ir, te ayudaran a acercarte a la puerta.



    domingo 29 de Noviembre de 2020

Lecturas del Domingo I de Adviento - Ciclo B 


Domingo primero de Adviento

Salterio I

Color: MORADO

Antífona de entrada .

ORACIÓN COLECTA.


PRIMERA LECTURA


¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses!


Lectura del libro de Isaías 63, 16c-17. 19c; 64, 2b-7


Tú, Señor, eres nuestro padre,
tu nombre desde siempre es «nuestro Libertador».

¿Por qué nos extravías, Señor, de tus caminos,
y endureces nuestro corazón para que no te tema?
Vuélvete, por amor a tus siervos
y a las tribus de tu heredad.

¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses!

En tu presencia se estremecerían las montañas.
«Descendiste, y las montañas se estremecieron».

Jamás se oyó ni se escuchó,
ni ojo vio un Dios, fuera de ti,
que hiciera tanto por quien espera en él.

Sales al encuentro
de quien practica con alegría la justicia
y, andando en tus caminos, se acuerda de ti.

He aquí que tu estabas airado
y nosotros hemos pecado.

Pero en los caminos de antiguo
seremos salvados.

Todos éramos impuros,
nuestra justicia era un vestido manchado;
todos nos marchitábamos como hojas,
nuestras culpas nos arrebataban como el viento.
Nadie invocaba tu nombre,
nadie salía del letargo para adherirse a ti;
pues nos ocultabas tu rostro
y nos entregabas al poder de nuestra culpa.
Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre,
nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero:
todos somos obra de tu mano.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 

Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19 


R/. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve


Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.


Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa. R/.

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti;
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R/.


SEGUNDA LECTURA


Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 3-9

Hermanos:

A vosotros gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Doy gracias a mi Dios continuamente por vosotros, por la gracia de Dios que se os ha dado en Cristo Jesús; pues en él habéis sido enriquecidos en todo: en toda palabra y en toda ciencia; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo, de modo que no carecéis de ningún don gratuito, mientras aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.

Él os mantendrá firmes hasta el final, para que seáis irreprensibles el día de nuestro Señor Jesucristo.

Fiel es Dios, el cual os llamó a la comunión con su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

Palabra de Dios.





ACLAMACIÓN AL EVANGELIO  Sal 84, 8


Aleluya.


¡Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación!


Aleluya.


EVANGELIO


Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa


+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 13,33- 37  

    

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:


«Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.

Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.

Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.

Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!».


Palabra del Señor.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Antífona de comunión  


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

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Para reflexionar:

En estos tiempos que vivimos necesitamos de una oración que nos impida dejarnos arrastrar por la fiebre de comprar y comprar que se nos viene encima. Por cierto que «la Navidad» no necesita que nadie la salve. Necesitamos "salvarla" los que nos sabemos creyentes y celebramos la continua presencia de Dios en nuestras vidas. Porque Dios sigue rasgando el cielo y bajando a nuestro suelo. Aunque estemos confinados o en cuarentena, o en la cama. Él viene, viene siempre. Y es la oración que permita a nuestro Alfarero irnos modelando como sólo Él sabe hacerlo, como hizo con la Sierva del Señor y con tantos otros y otras.

No podemos ser catastrofistas, ni recluirnos en nuestras pequeñas cosas, porque nada se puede cambiar. El mundo está sediento de esperanzas, quizás más que nunca. Pero la esperanza no depende de nuestras manos, nuestros deseos, logros o proyectos. La esperanza auténtica sólo nos viene de quien nos mantendrá firmes hasta el final, de modo que nadie pueda acusarnos en el tribunal de Jesucristo, de que vivimos dormidos, aletargados, descomprometidos de este mundo que Dios tanto ama. Tanto... que rasgó el cielo y bajó... y no dejará de bajar cada día.

                                                                                                                                Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf




ACTITUD PARA RECIBIR LA SAGRADA COMUNIÓN.



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Oración del Papa Francisco para rezar por los afectados 

por el coronavirus

Oh María, tu resplandeces siempre en nuestro camino
como signo de salvación y de esperanza
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos,
que junto a la cruz te asociaste al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.

Tú, salvación de todos los pueblos,
sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás
para que, como en Caná de Galilea,
pueda volver la alegría y la fiesta
después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que nos diga Jesús
que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos
y se ha cargado con nuestros dolores
para llevarnos, a través de la cruz
a la alegría de la resurrección.

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones que te dirigimos
en nuestras necesidades, antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!

Amén.


RECORDATORIO:


En la Eucaristía, se deberá respetar las medidas de higiene y seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias.

Habrá que abandonar ordenadamente el templo al finalizar la celebración, evitando corrillos tanto dentro como fuera en el patio.

Debemos seguir siendo responsables con el cumplimiento de las medidas higiénicas y de distanciamiento social. 

Evitar aglomeraciones y acudir siempre con mascarilla y gel desinfectante.

No toques nada en la medida de lo posible. 

Frenar el virus y cuidar de la vida es cosa de todos. Sigamos las medidas lo más estrictamente posible.