SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Introducción
Para
que seas feliz
El ciclo litúrgico culmina el tiempo pascual en
la solemnidad de la Santísima Trinidad; de modo simultáneo, la
celebración de Dios trino centra el inicio del tiempo ordinario. Un acierto
pedagógico que favorece la comprensión de Dios como origen y meta de nuestro
peregrinar creyente, como esencia y presencia en nuestro ser; amor que se
dona en la diversidad.
La referencia trinitaria la desvela el mismo Jesús y
se asume en las primeras comunidades cristianas. Si bien esta fiesta litúrgica
se incorporó tardíamente al calendario romano en el año 1331, en la
iglesia hispánica de los siglos V al VII ya se enseñaba con aguda
profundidad la fe trinitaria y resulta conmovedor que el VI el
concilio de Toledo afirmase: “Dios es uno solo, pero no solitario”
La liturgia de este día invita a celebrar al abrigo de
los textos bíblicos, el gozo de Dios en sí, su amor desbordado y su armonía en
la diferencia. La fiesta de Dios trino nos abre a la experiencia de
gestar misericordia después de haber sido mirados por ella; al
sentimiento desarmado por la bondad, la luz y la ternura; a
descubrir la verdad que convierte la propia existencia en auténtica
revelación.
La realidad que Dios es nos desconcierta, no tanto por
incomprensible cuanto por inabarcable. Dios nos busca y nos incorpora a su
mismo movimiento de éxtasis, nos adentra en nuestra raíz de la que brota
lo que hacemos. Fluir en esa corriente conlleva el abandono de las ansias
de control, la liberación del yugo que supone la autoreferencia, el aprendizaje
de la alegría que surge de la acogida, escucha y compasión que nos transforman
Sor Miria de Jesús Gómez O.P.
Monasterio Santísima Trinidad Orihuela
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Si no vas a Misa estas Lecturas te acercaran a una sintonía más clarificadora, solidaria y hermosa.
SANTÍSIMA TRINIDAD
Solemnidad
Salterio I
Color: blanco
Antífona de entrada
Gloria.
ORACIÓN COLECTA
PRIMERA LECTURA
El Señor es el único Dios allá arriba en el cielo y aquí abajo en la tierra; no hay otro
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 32-34. 39-40
Moisés habló al pueblo, diciendo:
«Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?; ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos?
Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre».
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Sal. 32, 4-5. 6 y 9. 18-19. 20 y 22
R: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió con heredad
La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R..
La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos,
porque él lo dijo, y existió,
él lo mandó, y surgió. R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.
SEGUNDA LECTURA
Habéis recibido un espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: «¡Abba!»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 14-17
Hermanos:
Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritan «¡Abba, Padre!». Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les habla indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».
Credo
Oración de los fieles
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
PREFACIO
Antífona de comunión
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
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Oración del Papa Francisco para rezar por los afectados
por el coronavirus
Oh María, tu resplandeces siempre en nuestro camino
como signo de salvación y de esperanza
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos,
que junto a la cruz te asociaste al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.
Tú, salvación de todos los pueblos,
sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás
para que, como en Caná de Galilea,
pueda volver la alegría y la fiesta
después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que nos diga Jesús
que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos
y se ha cargado con nuestros dolores
para llevarnos, a través de la cruz
a la alegría de la resurrección.
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones que te dirigimos
en nuestras necesidades, antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.
RECORDATORIO:
En la Eucaristía, se deberá respetar las medidas de higiene y seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias.
Habrá que abandonar ordenadamente el templo al finalizar la celebración, evitando corrillos tanto dentro como fuera en el patio.
Debemos seguir siendo responsables con el cumplimiento de las medidas higiénicas y de distanciamiento social.
Evitar aglomeraciones y acudir siempre con mascarilla y gel desinfectante.
No toques nada en la medida de lo posible.
Frenar el virus y cuidar de la vida es cosa de todos. Sigamos las medidas lo más estrictamente posible.

