Información parroquial:
HORARIO EN JULIO Y AGOSTO 2021
PARROQUIA MARIA
AUXILIADORA
Apertura del Templo:
- Mañanas de 12 a 13 h.
- Tardes
de 19 a 20´30 h. (Domingo por la tarde cerrado)
- MISAS:
- Mañanas: a las 9 en el Asilo de la Caridad (Domingos a las 10 h.)
- Tardes:
- Viernes y Sábados a las 20 h. en el templo parroquial
- Domingos:
- a las 10 en el Asilo de la Caridad y a las 11 en el templo parroquial
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- DESPACHO:
-
Viernes y Sábados media hora antes y después de las misas de la tarde.
- BAUTIZOS: 2º
y 4º sábado de cada mes a las 19 h.
- CARITAS:
Viernes a las 19 h.
AVISOS
- Aforo del templo parroquial: 73 personas
- Obligatorio: mascarilla, Gel y distancia de seguridad
- Tlf: 956 - 704816
- email: parroquiamariaauxiliadoraarcos@gmail.com
- web: parroquiademariaauxiliadora.blogspot.com
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Si no vas a Misa estas Lecturas te acercaran a una sintonía más clarificadora, solidaria y hermosa.
Lecturas del XIV Domingo del tiempo Ordinario
Introducción
Las lecturas de la misa de hoy nos proponen como modelo de conducta el «profetismo» representado por el profeta Ezequiel en la primera lectura del Antiguo Testamento y de modo eminente y definitivo por Jesús, en el evangelio de Marcos. Al usar el proverbio de que «no desprecian a un profeta nada más que en su casa», Jesús se presenta claramente como profeta. ¿Qué es un profeta o una profetisa, puesto que en los pueblos del oriente próximo esta era una función que también ejercían las mujeres –no así la del sacerdocio–? Pues es una de las personas que realiza la mediación entre Dios y su pueblo. En los principios del profetismo bíblico, era el mediador entre Dios y el rey de Israel, por la sencilla razón de que este y su corte eran los dueños absolutos de su pueblo y los que marcaban el modo de ser y de actuar de la gente. El pueblo israelita, en realidad, no pintaba nada en las decisiones que le atañían, por lo que era lógico que el profeta se dirigiera a los poderosos para comunicarles el mensaje de Dios sobre su modo de actuar.
Los profetas y las profetisas no hablaban por su cuenta, sino que transmitían el mensaje de Dios, veían la realidad de lo que sucedía a su alrededor con «los ojos de Dios»
Siempre ha circulado entre nosotros el dicho de que «Dios lo ve todo», queriendo expresar con ello que es un vigilante perspicaz al que nada se le escapa de cuanto hacemos los humanos. Pero deberíamos sustituir este proverbio de espía omnipresente que le atribuimos a Dios por este otro: «Dios lo ve todo de otra manera: al modo de un Padre misericordioso». Ante el hombre de la parábola atacado por salteadores y herido, pasaron un sacerdote, un levita y no vieron nada, pero el «buen» samaritano percibió con los «ojos de Dios» que allí había un hombre necesitado, al que vendó sus heridas, lo llevó a la posada y cuidó de él. (Lc 10, 30–37). Así son los profetas y las profetisas. Sus ojos son capaces de ver una realidad distinta de la que perciben los otros mortales. Para ello necesitan una relación muy profunda con Dios, de la que reciben la inspiración para hacerse con los «ojos de Dios» y ver al modo divino las cosas que suceden en la vida diaria de las personas.
Los profetas son personas amenazadas porque abordan las cuestiones más fundamentales de la sociedad, de la política, de la economía, del culto y de la religión con los ojos críticos de Dios, y esta actitud les acarrea la animadversión de los poderosos y de mucha otra gente. Jesús, el intermediario por excelencia entre Dios y los seres humanos, no fue bien recibido en Nazaret ni por su familia ni por sus paisanos. No aparecen con claridad los motivos por los que su familia y sus vecinos rechazaron a Jesús. Es muy probable que fuera la predicación del reinado de Dios. La gente esperaba un Mesías que los librara de los romanos y no uno que dijera que Dios se identificaba con el huérfano, con la viuda, con el hambriento, con el extranjero, con el enfermo o con el que estaba en la cárcel (Mt 25, 36 y ss.). La posibilidad de entender lo que dice Jesús solo se da cuando uno está dispuesto a hacerse discípulo de Jesús y a seguirle, a tener fe, como dice el evangelio de hoy.
Las iglesias de Jesús de hoy necesitan profetas y profetisas, quizás más que ningún otro carisma.Hacerse con los «ojos de Dios» requiere una relación profunda con Dios y una valentía a veces heroica para enfrentarse y desenmascarar a los corruptos, a los explotadores, a los que oprimen al emigrante, al pobre y al desvalido. Quien tenga la valentía de ser profeta o profetisa recibirá la confianza, la generosidad y la aceptación de algunas personas, pero otras muchas lo rechazarán, lo perseguirán, lo despreciarán y lo culparán. Si las iglesias de hoy no sienten estas amenazas, sino que viven muy tranquilas en un mundo de grandes injusticias, es que los profetas y las profetisas han desaparecido de estas iglesias que se llaman de Jesús.
Domingo decimocuarto del tiempo ordinario
Salterio II
Color: verde
Antífona de entrada
Gloria
ORACIÓN COLECTA
PRIMERA LECTURA
Son un pueblo rebelde y reconocerán que hubo un profeta en medio de ellos
Lectura de la profecía de Ezequiel 2, 2-5
En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía:
«Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Ellos y sus padres me han ofendido hasta el día de hoy. También los hijos tienen dura la cerviz y el corazón obstinado; a ellos te envío para que les digas: "Esto dice el Señor." Te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, reconocerán que hubo un profeta en medio de ellos».
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 122
R/. Nuestros ojos están en el Señor,
esperando su misericordia
A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores. R/.
Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia. R/.
Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos. R/.
SEGUNDA LECTURA
Me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 7b-10
Para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de Satanás que me abofetea, para que no me engría. Por ello, tres veces le he pedido al Señor que lo apartase de mí y me ha respondido:
«Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad».
Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo.
Por eso vivo contento en medio de las debilidades, los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
No desprecian a un profeta más que en su tierra
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 1-6
En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».
Y se escandalizaban a cuenta de él.
Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.
Credo
Oración de los fieles
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Antífona de comunión
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
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Oración del Papa Francisco para rezar por los afectados
por el coronavirus
Oh María, tu resplandeces siempre en nuestro camino
como signo de salvación y de esperanza
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos,
que junto a la cruz te asociaste al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.
Tú, salvación de todos los pueblos,
sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás
para que, como en Caná de Galilea,
pueda volver la alegría y la fiesta
después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que nos diga Jesús
que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos
y se ha cargado con nuestros dolores
para llevarnos, a través de la cruz
a la alegría de la resurrección.
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones que te dirigimos
en nuestras necesidades, antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.
RECORDATORIO:
En la Eucaristía, se deberá respetar las medidas de higiene y seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias.
Habrá que abandonar ordenadamente el templo al finalizar la celebración, evitando corrillos tanto dentro como fuera en el patio.
Debemos seguir siendo responsables con el cumplimiento de las medidas higiénicas y de distanciamiento social.
Evitar aglomeraciones y acudir siempre con mascarilla y gel desinfectante.
No toques nada en la medida de lo posible.
Frenar el virus y cuidar de la vida es cosa de todos. Sigamos las medidas lo más estrictamente posible.


