“Familia Amoris Laetitia” "Camino hacia el Sínodo".

 Si no vas a Misa estas Lecturas te acercaran a una sintonía más clarificadora, solidaria y hermosa.

Si vas, te servirán de recuerdo y preparación.
y si no vas, pero quieres ir, te ayudaran a acercarte a la puerta 

      




    Domingo 2 de Octubre de 2022

Lecturas de Domingo Vigesimoséptimo del tiempo ordinario 

Introducción


El evangelio de Lucas nos invita a hacer el camino con Jesús hacia Jerusalén. El texto que leemos hoy marca el término de la segunda etapa de ese camino. Tiempo oportuno para hacer balance y retomar fuerzas para seguir caminando.

Para el creyente caminar no es solo un desplazamiento físico sino sobre todo una experiencia de vida. Caminar implica tener una meta, pero una vez puestos en marcha es necesario tomar una dirección. Ha diversas formas de alcanzar esa meta. Contamos con diversos sistemas de navegación que nos ofrecer la ruta a seguir. Teóricamente nos proporcionará aquella que es más corta. Llegamos más rápido pero no siempre esta opción nos permite disfrutar el camino. Hoy las prisas y la inmediatez que tiene el ritmo de nuestra vida nos hacen vivir acelerados. Buscamos la eficiencia y practicidad. El camino de la fe tiene otros parámetros, es necesario adquirir otras dinámicas, buscar otras formas.

Jesús, profundo conocer de la naturaleza humana, nos propone recorrer el camino de la vida saboreando los encuentros, profundizando las motivaciones y nos abre al crecimiento. Para el Señor la fe no es cuestión de cantidad sino de calidad. Se trata de ser conscientes y abrirnos a una nueva sabiduría de las personas y las realidades. Vivir la vida desde la óptica de la fe es tener la certeza de que nunca hacemos este camino solos, sino que Dios camina a nuestro lado; Es renovar la esperanza asumiendo la vulnerabilidad y la fragilidad; Es descubrir la oportunidad que nos ofrece el momento que vivimos; Es afrontar las circunstancias actuales desde la confianza y el discernimiento; Es redescubrir la fuerza de la fe que nos mueve a la acción y el servicio en el compromiso de transformar la realidad.

Fray Edgardo César Quintana O.P.
Casa Stmo. Cristo de la Victoria (Vigo


Domingo vigesimoséptimo del tiempo ordinario
Salterio III
Color: verde

Antífona de entrada             

Gloria

ORACIÓN COLECTA


PRIMERA LECTURA


El justo por su fe vivirá


Lectura de la profecía de Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4


¿Hasta cuándo, Señor,
pediré auxilio sin que me oigas,
te gritaré: ¡Violencia!,
sin que me salves?
¿Por qué me haces ver crímenes
y contemplar opresiones?
¿Por qué pones ante mí
destrucción y violencia,
y surgen disputas
y se alzan contiendas?
Me respondió el Señor:
Escribe la visión y grábala
en tablillas, que se lea de corrido;
pues la visión tiene un plazo,
pero llegará a su término sin defraudar.
Si se atrasa, espera en ella,
pues llegará y no tardará.
Mira, el altanero no triunfará;
pero el justo por su fe vivirá.

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 


Salmo responsorial


Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón»


Salmo 94, 1-2. 6-7c. 7d-9


Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras».


SEGUNDA LECTURA


No te avergüences del testimonio de nuestro Señor


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 6-8. 13-14


Querido hermano:


Te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza.
Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.
Ten por modelo las palabras sanas que has oído de mí en la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús.
Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Palabra de Dios.


 




EVANGELIO


¡Si tuvierais fe ... !


 Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 5-10


En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor:
«Auméntanos la fe».
El Señor dijo:
«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar", y os obedecería.
¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: "Enseguida, ven y ponte a la mesa"?
¿No le diréis más bien: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"?
¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?
Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid:
"Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer"».

Palabra del Señor.


Credo

ORACIÓN DE LOS FIELES


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Antífona de comunión        

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 



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ACTITUD PARA RECIBIR LA SAGRADA COMUNIÓN.



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Oración del Papa Francisco para rezar por los afectados 

por el coronavirus

Oh María, tu resplandeces siempre en nuestro camino
como signo de salvación y de esperanza
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos,
que junto a la cruz te asociaste al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.

Tú, salvación de todos los pueblos,
sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás
para que, como en Caná de Galilea,
pueda volver la alegría y la fiesta
después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que nos diga Jesús
que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos
y se ha cargado con nuestros dolores
para llevarnos, a través de la cruz
a la alegría de la resurrección.

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones que te dirigimos
en nuestras necesidades, antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!

Amén.


RECORDATORIO:


En la Eucaristía, se deberá respetar las medidas de higiene y seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias.

Habrá que abandonar ordenadamente el templo al finalizar la celebración, evitando corrillos tanto dentro como fuera en el patio.

Debemos seguir siendo responsables con el cumplimiento de las medidas higiénicas y de distanciamiento social. 

Evitar aglomeraciones y acudir siempre con mascarilla y gel desinfectante.

No toques nada en la medida de lo posible. 

Frenar el virus y cuidar de la vida es cosa de todos. Sigamos las medidas lo más estrictamente posible.