“Familia Amoris Laetitia” "Camino hacia el Sínodo".

 Si no vas a Misa estas Lecturas te acercaran a una sintonía más clarificadora, solidaria y hermosa. 

Si vas, te servirán de recuerdo y preparación.
y si no vas, pero quieres ir, te ayudaran a acercarte a la puerta 


 Lecturas del XVIII Domingo del tiempo Ordinario 


Introducción

El pueblo de Israel, en su travesía del desierto hacia la libertad de la tierra prometida, experimentó múltiples incomodidades y se quejó amargamente de ellas. Ante las dificultades  y la  incertidumbre de su peregrinar por el desierto, el pueblo  añora incluso las pobres seguridades  que disfrutaba en su vida de de esclavitud. En realidad, no se quejan de Moisés, se quejan de  Dios, y comienzan a dudar de sus promesas.

El Señor quiere enseñar al pueblo de Israel a contemplar su historia con ojos de fe. A que estén abiertos a las promesas y a las sorpresas de Dios. Pero con frecuencia el hombre prefiere aferrarse a sus pobres seguridades más bien que confiar en las promesas del Señor. Con el maná como  anuncio profético de un alimento  mucho más precioso, Dios asegura que siempre cumplirá sus promesas y que nunca defrauda a quien pone su confianza en él.

También a nosotros, como a la multitud que comió el pan milagroso, Jesús nos exhorta a ensanchar nuestro horizonte y  procurar en primer lugar el pan que no perece, ese pan que Jesús identifica con su persona.

Cada vez que nos reunimos para celebrar la Eucaristía revivimos el bautismo que ha puesto en nuestro corazón la semilla del hombre nuevo, que no se sacia con el pan material, y menos aún con el alimento vulgar de pasiones engañosas, sino que se alimenta de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Fr. Pedro Luis González González
Convento del Santísimo Rosario (Madrid)


    Domingo 1 de agosto de 2021

Domingo decimoctavo del tiempo ordinario
Salterio II
Color: verde

Antífona de entrada          

Gloria

ORACIÓN COLECTA



PRIMERA LECTURA


Haré llover pan del cielo para vosotros

Lectura del libro del Éxodo 16, 2-4. 12-15

En aquellos días, la comunidad de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo:

«¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos alrededor de la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda la comunidad».

El Señor dijo a Moisés:

«Mira, haré llover pan del cielo para vosotros: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día; lo pondré a prueba, a ver si guarda mi instrucción o no. He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles: “Al atardecer comeréis carne, por la mañana os hartaréis de pan; para que sepáis que yo soy el Señor Dios vuestro”».

Por la tarde una bandada de codornices cubrió todo el campamento; y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento.

 Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, como escamas, parecido a la escarcha sobre la tierra. Al verlo, los hijos de Israel se dijeron:

«¿Qué es esto?».

Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo:
«Es el pan que el Señor os da de comer».

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 

Sal 77, 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54 


R/. El Señor les dio pan del cielo

Lo que oímos y aprendimos,
lo que nuestros padres nos contaron,
lo contaremos a la futura generación:
las alabanzas del Señor, su poder. R.

Pero dio orden a las altas nubes,
abrió las compuertas del cielo:
hizo llover sobre ellos maná,
les dio pan del cielo. R.

El hombre comió pan de ángeles,
les mandó provisiones hasta la hartura.
Los hizo entrar por las santas fronteras,
hasta el monte que su diestra había adquirido. R.


SEGUNDA LECTURA


Revestíos de la nueva condición humana creada a imagen de Dios


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 17. 20-24

Hermanos:

Esto es lo que digo y aseguro en el Señor: que no andéis ya, como es el caso de los gentiles, en la vaciedad de sus ideas.

Vosotros, en cambio, no es así como habéis aprendido a Cristo, si es que lo habéis oído a él y habéis sido adoctrinados en él, conforme a la verdad que hay en Jesús.

Despojaos del hombre viejo y de su anterior modo de vida, corrompido por sus apetencias seductoras; renovaos en la mente y en el espíritu y revestíos de la nueva condición humana creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.

Palabra de Dios.






EVANGELIO


El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed


Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 24-35

En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:

«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».

Jesús les contestó:

«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».

Ellos le preguntaron:

«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:

«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».
Le replicaron:

«Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».

Jesús les replicó:

«En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo.

 Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
Entonces le dijeron:

«Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó:

«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

Palabra del Señor.

Credo

Oración de los fieles



ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS 

Antífona de comunión         

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN 

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ACTITUD PARA RECIBIR LA SAGRADA COMUNIÓN.



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Oración del Papa Francisco para rezar por los afectados 

por el coronavirus

Oh María, tu resplandeces siempre en nuestro camino
como signo de salvación y de esperanza
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos,
que junto a la cruz te asociaste al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.

Tú, salvación de todos los pueblos,
sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás
para que, como en Caná de Galilea,
pueda volver la alegría y la fiesta
después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que nos diga Jesús
que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos
y se ha cargado con nuestros dolores
para llevarnos, a través de la cruz
a la alegría de la resurrección.

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones que te dirigimos
en nuestras necesidades, antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!

Amén.


RECORDATORIO:


En la Eucaristía, se deberá respetar las medidas de higiene y seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias.

Habrá que abandonar ordenadamente el templo al finalizar la celebración, evitando corrillos tanto dentro como fuera en el patio.

Debemos seguir siendo responsables con el cumplimiento de las medidas higiénicas y de distanciamiento social. 

Evitar aglomeraciones y acudir siempre con mascarilla y gel desinfectante.

No toques nada en la medida de lo posible. 

Frenar el virus y cuidar de la vida es cosa de todos. Sigamos las medidas lo más estrictamente posible.