Si no vas a Misa estas Lecturas te acercaran a una sintonía más clarificadora, solidaria y hermosa.
Lecturas del XIX Domingo del tiempo Ordinario
Introducción
Qué bonito sería este mundo si los dones de la tierra estuvieran bien repartidos. Que hubiera viviendas para todos; escuelas para todos; medicinas para todos y “pan para todos”. Este es el proyecto de Dios y el sueño de Jesús el poder realizarlo. Pero se necesita algo importante: “Nadie puede venir a mí si el Padre no lo atrae”. Se necesita ser atraídos, cautivados, fascinados por el Padre. Si existe una fuerte atracción hacia el mal, ¿no podrá haber una atracción también hacia el bien? Eso han experimentado los santos. “Tú eres mi bien” (Sal. 16). “Sólo Dios basta” (Santa Teresa). “Todo lo vivido sin Cristo me parece basura” (San Pablo).
Domingo decimonoveno del tiempo ordinario
Salterio III
Color: verde
Antífona de entrada
Gloria
ORACIÓN COLECTA
PRIMERA LECTURA
Con la fuerza de aquella comida, caminó hasta el monte de Dios
Lectura del primer libro de los Reyes 19, 4-8
En aquellos días, Elías anduvo por el desierto una jornada de camino, hasta que, sentándose bajo una retama, imploró la muerte diciendo:
«¡Ya es demasiado, Señor! ¡Toma mi vida, pues no soy mejor que mis padres!».
Se recostó y quedó dormido bajo la retama, pero un ángel lo tocó y dijo:
«Levántate y come».
Miró alrededor y a su cabecera había una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y volvió a recostarse. El ángel del Señor volvió por segunda vez, lo tocó y de nuevo dijo:
«Levántate y come, pues el camino que te queda es muy largo».
Elías se levantó, comió, bebió y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9
R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno, es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.
SEGUNDA LECTURA
Vivid en el amor como Cristo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 30—5, 2
Hermanos:
No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios con que él os ha sellado para el día de la liberación final.
Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.
Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 41-51
En aquel tiempo, los judíos murmuraban de Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían:
«¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».
Jesús tomo la palabra y les dijo:
«No critiquéis. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios".
Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre.
En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
Credo
Oración de los fieles
Antífona de comunión
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
------------------------------
Oración del Papa Francisco para rezar por los afectados
por el coronavirus
Oh María, tu resplandeces siempre en nuestro camino
como signo de salvación y de esperanza
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos,
que junto a la cruz te asociaste al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.
Tú, salvación de todos los pueblos,
sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás
para que, como en Caná de Galilea,
pueda volver la alegría y la fiesta
después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que nos diga Jesús
que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos
y se ha cargado con nuestros dolores
para llevarnos, a través de la cruz
a la alegría de la resurrección.
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones que te dirigimos
en nuestras necesidades, antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.
RECORDATORIO:
En la Eucaristía, se deberá respetar las medidas de higiene y seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias.
Habrá que abandonar ordenadamente el templo al finalizar la celebración, evitando corrillos tanto dentro como fuera en el patio.
Debemos seguir siendo responsables con el cumplimiento de las medidas higiénicas y de distanciamiento social.
Evitar aglomeraciones y acudir siempre con mascarilla y gel desinfectante.
No toques nada en la medida de lo posible.
Frenar el virus y cuidar de la vida es cosa de todos. Sigamos las medidas lo más estrictamente posible.

