Lecturas del Domingo 3º de adviento - Ciclo C
Introducción
En una sociedad en la que bastantes piensan que la religión es un impedimento para ser feliz, los últimos Papas nos han exhortado continuamente a vivir la alegría del evangelio, la alegría de la fe. Y es que, incluso entre creyentes convencidos y practicantes, no faltan quienes ven eso de ser cristiano como mera exigencia y abnegación.
La alegría del evangelio no viene a robarnos determinadas cuotas de felicidad. No se opone a las verdaderas alegrías de nuestro mundo, sino que les da su fundamento y sentido. Ahora bien, esta alegría tampoco es sinónimo de ausencia de problemas ni fruto de fantasías irrealizables, de falsos y artificiales deseos que conducen a la frustración y el fracaso.
De todos modos, una cosa es cierta: la experiencia de muchos hombres y mujeres que, como el salmista, alaban y cantan agradecidos al Dios de la alegría, al Dios de la salvación(Sal 43,4). ¿Nos será hoy imposible percibir y acoger la oferta y la llamada de Jesús en las Bienaventuranzas? ¿Tendremos que abandonarnos a la suerte y al destino?
Domingo tercero de Adviento
Salterio III
Color: morado
Antífona de entrada
ORACIÓN COLECTA
PRIMERA LECTURA
El Señor exulta y se alegra contigo
Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14-18a
Alégrate hija de Sión, grita de gozo Israel;
regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén.
El Señor ha revocado tu sentencia,
ha expulsado a tu enemigo.
El rey de Israel, el Señor,
está en medio de ti,
no temerás mal alguno.
Aquel día dirán a Jerusalén:
«¡No temas! ¡Sión, no desfallezcas!»
El Señor tu Dios está en medio de ti,
valiente y salvador;
se alegra y goza contigo,
te renueva con su amor;
exulta y se alegra contigo
como en día de fiesta.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6
R.Gritad jubilosos: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.»
«Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación».
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R.
«Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso». R.
Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
porque es grande en medio de ti el Santo de Israel. R.
SEGUNDA LECTURA
El Señor está cerca
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 4-7
Hermanos:
Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos.
Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Is 61, 1
Aleluya.
El Espíritu del Señor está sobre mí; Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres.
Aleluya.
EVANGELIO
Y nosotros, ¿qué debemos hacer?
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 3, 10-18
En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
«¿Entonces, qué debemos hacer?».
Él contestaba:
«El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
«Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?».
Él les contestó:
«No exijáis más de lo establecido».
Unos soldados igualmente le preguntaban:
«Y nosotros ¿qué debemos hacer?».
Él les contestó:
«No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».
Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».
Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio
Credo
Oración de los fieles
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Antífona de comunión
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Las Navidades son las fiestas de la fantasía. La fantasía de Dios le llevó hasta un Portal en Belén. A ver a dónde nos lleva a cada uno de nosotros la nuestra. Ahí dejo la pregunta del Bautista para que cada cual se la responda: Entonces, ¿qué hacemos?
Enrique Martínez de la Lama-Noriega, CMF
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Oración del Papa Francisco para rezar por los afectados
por el coronavirus
Oh María, tu resplandeces siempre en nuestro camino
como signo de salvación y de esperanza
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos,
que junto a la cruz te asociaste al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.
Tú, salvación de todos los pueblos,
sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás
para que, como en Caná de Galilea,
pueda volver la alegría y la fiesta
después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y hacer lo que nos diga Jesús
que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos
y se ha cargado con nuestros dolores
para llevarnos, a través de la cruz
a la alegría de la resurrección.
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones que te dirigimos
en nuestras necesidades, antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.
RECORDATORIO:
En la Eucaristía, se deberá respetar las medidas de higiene y seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias.
Habrá que abandonar ordenadamente el templo al finalizar la celebración, evitando corrillos tanto dentro como fuera en el patio.
Debemos seguir siendo responsables con el cumplimiento de las medidas higiénicas y de distanciamiento social.
Evitar aglomeraciones y acudir siempre con mascarilla y gel desinfectante.
No toques nada en la medida de lo posible.
Frenar el virus y cuidar de la vida es cosa de todos. Sigamos las medidas lo más estrictamente posible.
